Por Andrés Verdeguer, Maxime Dodinet, Nando y Quique Medina (Fotos: Primavera Sound) - Sábado, 28 de Mayo de 2011

Los palos de la policía a los manifestantes de la Plaza de Catalunya aún dolían y, ya era un hecho, la organización había confirmado que la final de la Champions se televisaría en el interior del recinto... Con estas dos premisas comenzaba esta jornada que para casi todos era la última.

Grupo: San Miguel Primavera Sound (Sábado)
Fecha: 28/05/2011
Sala: Parc del Fórum
Ciudad: Barcelona

SÁBADO 28 de MAYO

El sábado uno ya sentía el recinto como el salón de su propia casa. Incluso los trayectos al Llevant -y más teniendo en cuenta las cualidades sonoras que nos había regalado las jornadas anteriores- parecían más livianos, como habituales.

El equipo de La Redacción Atómica aún se encontraba ilusionado porque sabía que esa tarde-noche aún eran varias las citas deseadas. De fuerzas y cerebro ya es otro cantar, por ello algunos optaban, puntuales, por adentrarse en el Auditorio Rockdelux y otros todavía apuraban el maravilloso cumpleaños al que les habían invitado de nuevo.

Pero la última jornada siempre es larga y, por mucho que nos engañáramos, el sol y algún que otro seguridad serían testigos de nuestro abandono del lugar…



Perfume Genius
Concierto par valientes visto el horario. 16 horas en el auditorio, pero cuanto valió la pena. Nos sentimos privilegiados a pesar del cansacnio acumulado de ver tal artista. El auditorio ofrece unas condiciones de sonido absolutamente espectaculares, los artistas y el público disfrutan mucho aunque fuese de manera muy tímida esta vez. Perfume Genius interpretó la casi totalidad de su primer disco, "Dreem", "Mr. Petterson" y "Lookout Lookout" siendo los protagnistas más destacados de este concierto casi matutino... Dos palabras para resumirlo: sencillamente bonito.

Maxime Dodinet



John Cale
El Auditori del Fòrum supone un mundo aparte en todo el Primavera. Por eso, porque las circunstacias rara vez se volverán a poner tan en bandeja, no faltamos a la cita con John Cale, quien sobre el papel iba a interpretar su enorme Paris 1919. Con la lengua fuera por una programación un tanto intempestiva --¡a las 17.45!-- nos colocamos en lo alto del tenebroso gallinero para disfrutar. Cale, ese hombre que le puso sonido a Nueva York, ataviado del kilt --la mal llamamada falda escocesa--, piano al frente, escuadrón de cuerda con una decena de violines, tres cellos y dos contrabajos, el viento de tropetas y trombón, batería y toda la electricidad de la guitarra --una única guitarra-- más sorprendente de todo el festival por su sonido. Cale, clásico y moderno, padre de todos, del ruido y la melodía, desgranó temas del álbum y fue más allá. Concierto que ofrecía un salto con respecto a todo. La luminosa 'Andalucia', la emotiva y solemne 'Paris 1919', que sacó lo mejor de la orquesta. O 'Macbeth'. Se dio un respiro la orquesta, se quedó la banda con toda su crudeza más la compañía de unos coros, Cale lucio su guitarra. 'Jumbo in tha modernworld' como indirecta a la que ya hicimos referencia. Cale, padre; Cale, clásico y moderno como nadie. Tampoco faltó 'Secret corrida' precisamente en Barcelona (Catalunya), donde las corridas (de toros) se prohiben. John Cale, artista rompedor y a la vez tan apegado a sus raíces (¿un galés con kilt?), recupero la orquesta y cerró con la sobrecogedora 'Capitain Hook'. El concierto quedó a parte de todo lo sucedido en el festival. Mezclarlo resulta ofensivo, pero qué se le va a hacer. A la salida del auditori aquello continuaba todavía. Había que seguir.

Andrés Verdeguer



Warpaint
Las cuatros californianas dieron un set espectacular. Un sonido contundente en el escenario Llevant, las tan buenas canciones de su primer disco cogen una nueva dimensión en directo. Las canciones son más duras, más oscuras. Podíamso pensar que las composiciones perderían algo al pasar al directo, es todo lo contrario, ganan y mucho. Las cuatro americanas manejan su repertorio de maravilla. "Warpaint", "Undertow", "Set Your Arms Down"... Estamos delante de uno de los grandes nuevos grupos del año 2011. Este concierto hubiese podido coger una dimensión aún superior si hubiese sido de noche, acompañado de luces. No nos podemos quejar, una vez más valió la pena y mucho llegar temprano al recinto hoy.

Maxime Dodient



Ornamento y Delito
El trato al producto nacional casi siempre es el gran perjudicado en los grandes festivales cada vez masificados. Coincidir con ellos, con los grupos de aquí, salvo si te llaman El Guincho y te ponen justo para cerrar y cuando todos tienen ganas de bailar, es harto complicado y hay que hacer auténticos esfuerzos para llegar a sus escenarios y cuadrarlo todo para que no coincidan con algo de los grandes (y eso pasa casi siempre). Por todas esas circunstancias, no quisimos desaprovechar la ocasión de ver el directo de Ornamento y Delito y perdernos con conocimiento de casusa el inicio de los Fleet Foxes. Banda sincera y respetuosa con las señas de identidad mamadas, las llevan al límite de sus cuerdas y siempre lejos del sol que más calienta. Su éxito les ha caído por su propio peso tras años por los subterráneos y su presencia en el Primavera venía a confirmar eso. "Esto muy raro, tope raro: es la primera vez que tocamos en un exterior y además de día". Y lo conseguían tras tres LP's auoteditados y uno ('Rompecabezas de moda y perfección moral', 2010) bajo el sello Limbostarr. Rock con temple, mucha rabia incubada y gesto torcido por la misma. No será el grupo de un buen número de gafapastas, pero, señores, la vida, sus canciones, letras y pose de directo no vienen edulcoradas.

Andrés Verdeguer



Fleet Foxes
Tras un disco homónimo tan perfecto como peligroso muchos fueron los que querían ver flaquear a la banda de Seattle en su segunda entrega. Pero, apenas sin cambiar la fórmula, aunque mostrando nuevas aristas, no ha defraudado. Tocaba la prueba del directo y el Primavera nos la ofrecía, todavía de día, y en escenario de amplias dimensiones. Robin Pecknold, escondido tras un prescindible (pero trendy eso sí) gorro de lana y la característica barba, no se amilanó, sino todo lo contrario, y estuvo sonriente y luminoso como sus composiciones. Instrumentación semi-acústica (guitarra, mandolina y percusiones) en toda la banda para un repertorio perfectamente escogido y que fue trenzando temas más reconocibles con aquellos más amargos pero igual de embriagantes. Coros mesiánicos y melodías compuestas para ser escuchadas al sol. Con la cabeza levantada, los ojos cerrados y una cerveza en la mano, aquello sonaba a gloria y era el jodido paraíso.

Quique Medina



Dean Wareham Plays Galaxy 500
El Barça había conquistado su cuarta Champions League ante el Manchester United. Tras una primera parte para enmarcar por parte de los dos equipos y un auténtico baño en el segundo tiempo, Wembley se volvía a rendir once años después al conjunto blaugrana. En mente, PJ Harvey. Nos acercamos y echamos en falta cierta sensación de fuerza y nos fuimos de inmediato en busca de las emociones de Dean Wareham y Galaxie 500. Había pasado hacía un par de meses por la valenciana sala Wah Wah y pocos o ningún concierto en lo que llevamos de año han alcanzado su nivel. Repetimos pues y no nos defraudó, pero tampoco son lo mismo unas condiciones y otras. Y es que la música siempre se disfruta mucho más cuanto más cerca y más pequeño es el frasco. Wareham, protagonista absoluto, pero bien acompañado y entre la compañía el ex Polar Miguel M. Matallín, que sigue disfrutando junto a uno de sus referentes de las seis cuerdas. Dean Wareham ejecuta con tremenda sencillez, sin muecas ni extraños aspavientos. Y eso entre tanta pose forzada es de agradecer, y ahora más que nunca. Las canciones de Wareham, las de Galaxie 500, son caricias que van creciendo en intensidad sin que nada ni nadie pueda evitatarlo desde tan particular garganta, y desde esas cuerdas que tanto han influenciado en los últimos veintitantos años. Los pelos de punta como no podía ser de otro modo con 'When will you come home' o 'Snowstorm' entre muchas otras en un concierto que se antojo demasiado corto por culpa de los estrictos horarios festivaleros, que si bien a la mayoría les vienen de perlas porque no tienen muchas que decir, hay a otros a los que obliga a dejar con la miel en los labios.

Andrés Verdeguer


Pj Harvey
Sin duda otro de los momentos más intensos y sentidos de esta edición. La evolución, mejor dicho mutación de Polly Jean ya es completa. Si Low había silenciado el día anterior a la explanada del escenario ATP, ésta lo hizo con el grande, con las cerca de veinte mil personas que a iguales dosis de admiración y respeto no pusieron ninguna pega a que el genio de Dorset haya dejado atrás completamente sus raíces rock, aunque bien es sabido que la trayectoria de la inglesa ha sido un viaje constante y fuera de lo cotidiano.
Un montaje terriblemente sobrio, con un único punto de luz alumbrando su preciosa indumentaria blanca en todo momento, desgranando junto con la inestimable colaboración de John Parish los temas que componen Let England Shake, interpretados en su mayoría con la enigmática auto-harpa, un instrumento como creado a su medida y heredado del poso que en ella dejó White Chalk, un disco bastante infravalorado y al cual, delante de toda esa audiencia, rindió pleitesía. Majestuoso.

Nando



Mogwai
Los escoceses se saben poseedores de la llave maestra del post-rock. Aunque dubitativos en sus últimos discos, se han plantado en 2011 con un jugoso The hardcore will never die but you will, y con él y toda la artillería pesada que les persigue desde Young Team (1997) hasta Mr. Beast (2006) se plantaron en el Llevant que, repitámoslo, ha sonado como un cañón. Donde nunca han fallado ha sido en directo y un servidor, que lo sabía, no estaba dispuesto a perdérselo. Pasar de la melodía sosegada a la destrucción del universo en 7 minutos sólo es posible gracias a temas como “I´m Jim Morrisson, I´m dead” , “You don´t know Jesus”, “Fiend of the night” o “Hunted by a freak”. Guitarras limpias, guitarras sucias, baterías que son disparos al pecho y las dosis perfectas de electrónica para hacer que todo prenda. Las canciones del nuevo álbum (desde la rocosidad de “San Pedro”, la bailable “Grand Prix”, la épica “Rano Pano”, la descarga de “Death Rays o la luminosidad de “White Noise”) funcionaron como rayos atravesando la noche. Una vez más sobresaliente.

Como dijo ese amigo al que hace tiempo que no veía y que contribuyó a que esta edición del Primavera sea ya imborrable: “qué ganas de que acabe el festival para comprarme el abono del año que viene”.

Quique Medina



Tal y como ocurrió el pasado curso, Dj Coco tenía planeado montarla en el escenario ATP. Y no es que uno se acuerde a ciencia cierta de las canciones que compusieron su set; pero lo cierto es que de bailar no paramos ni un segundo. Y, de repente, cuando todo importaba ya bien poco y uno ha tenido suficiente, aparecen Mujeres sobre el escenario. Ataviados con trajes y corbatas se marcaron uno de esos conciertos veloces y violentos de los que pocos son capaces… y la sonrisa en la cara casi hasta llegar el domingo a Valencia y darte cuenta que no puedes dormir a pesar del cansancio; que has vendido tu ritmo circadiano al rock&roll un año más.

Quique Medina


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